Con un emotivo acto y un numeroso marco de público, este sábado 9 de mayo quedó oficialmente designada la calle “Maestra Elsa ‘Chita’ Ghigliano de López”, en reconocimiento a su destacada trayectoria en la educación, especialmente en el ámbito rural.
La ceremonia se desarrolló frente al Centro de Integración Barrial (CIB) Las Higueras y contó con la presencia de familiares, autoridades, ex alumnos, amistades y vecinos de distintas generaciones que acompañaron este homenaje en vida a una figura profundamente querida por la comunidad.
La iniciativa había sido presentada en 2025 por Inés Colina en la Junta Departamental y aprobada por unanimidad. Durante el acto, Colina destacó que “una calle que lleva el nombre de una maestra representa mucho más que un reconocimiento; es valorar a quien dedicó su vida a enseñar, transmitir valores, responsabilidad y compromiso”.

Por su parte, el Intendente de Durazno, Dr. Felipe Algorta Brít, subrayó la importancia de homenajear a quienes ejercen la docencia con verdadera vocación.
“Chita, más que una maestra, es una institución. Mirá el frío que hace y la cantidad de gente que vino a darte calor humano, cariño y agradecimiento. Para nosotros es una enorme satisfacción poder reconocer todo lo que has hecho por Durazno y por tanta gente que te quiere”, expresó.
Visiblemente emocionada, Elsa “Chita” Ghigliano de López compartió recuerdos y reflexiones sobre su vida como maestra rural, una tarea que definió como la mayor felicidad de su vida.
“Docente de alma. Nunca fui tan feliz en mi vida como maestra rural”, afirmó, al tiempo que recordó las múltiples realidades que vivió junto a sus alumnos y familias en las escuelas del interior profundo.
En un mensaje cargado de sensibilidad y valores, habló sobre la importancia de comprender las realidades de cada niño, acompañar a las familias y ejercer la educación desde lo humano, lo afectivo y el compromiso social.
“No podemos juzgar a nadie si no sabemos quiénes son, qué viven o cuáles son sus necesidades”, expresó, evocando historias de alumnos que asistían descalzos a la escuela o realizaban sus tareas sin luz ni condiciones básicas, pero que nunca dejaban de asistir.
También dejó un mensaje final de unidad y diálogo para la sociedad.
“Hay problemas en todos lados, pero siempre hay una herramienta fundamental: el diálogo. No importa partidos políticos, colores o diferencias; la patria es una sola y tenemos que cuidarla entre todos”, señaló.
La homenajeada fue una de las maestras fundadoras de la Escuela Nº 10 y es autora del libro “Historia de una Maestra Rural”, obra que recoge gran parte de sus vivencias y experiencias en la enseñanza rural.
El acto culminó con el descubrimiento oficial del cartel que incorpora su nombre al nomenclátor de la ciudad, dejando para siempre el legado de una maestra que marcó generaciones desde la vocación, la entrega y el amor por la educación.
